Reseña de ‘Kong: La isla calavera’.

Cine de calidad con bicharracos gigantes.

El pasado año 2014 se estrenaba Godzilla, la primera película que detonaría el Universo Monstruoso de Legendary, de la cual tenemos la secuela, muy jugosita, en cartelera actualmente y de la que podréis leer nuestra crítica en unas horas. Pero hoy venimos a hablar de la otra cara de la moneda de este universo: Kong, que yo creo que tenía (o tiene) más posibilidades de ser un fracaso estrepitoso.

La trama comienza cuando la guerra de Vietnam termina y unos científicos americanos piden los permisos y personal necesario para realizar una exploración a una isla misteriosa en medio del Pacífico, antes de que los comunistas puedan llegar a ella.

Kong no es la primera vez que lo vemos en el cine. La original, de 1933, o la película de Peter Jackson (de tres horas, claro) están consideradas muy buenos filmes y difícilmente las comparaciones iban a ser misericordiosas con la nueva película. Pero, gracias a una fotografía espectacular, unos efectos visuales apabullantes, el ritmo setentero, el elenco y, en general, todas las decisiones que tomó el director, tenemos una película muy aceptable. El guión flojea hacia el final y, a mí, se me hicieron muy pesados los últimos cuarenta y cinco minutos, pero gracias a los aspectos antes resaltados, pude pasarlo por alto y terminar la película con un buen sabor de boca.

Los colores de la isla, unos planos que están medidos, dejando una composición de cada uno de ellos que nos da belleza pura en fotografía. La acción rodada con un brío y una soltura dignas de tener en cuenta, elecciones valientes al elegir contar la historia de esa forma (por ejemplo, la parte al principio de la película cuando llegan a la isla con los helicópteros, chapó absoluto). El elenco, compuesto por nombres habituales del UCM (la persona encargada del casting es Sarah Finn, la misma persona que se ha encargado de los intérpretes del Universo Cinematográfico de Marvel) está bien, correcto, pero impresiona ver a tanto buen actor junto en este blockbuster.

En conclusión, tenemos una muy buena película entre manos, algo alargada, por lo que se me hace pesada. Pero es totalmente recomendable engancharse a este UML.

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