Reseña de ‘El Asco’.

Cuando me pongo como tarea reseñar un cómic, el proceso más normal con el que procedo es coger la obra, leerla con tranquilidad e ir apuntando algunas ideas que van surgiendo sobre la marcha. Una vez finalizada, repasar los diferentes pasajes que merezcan la pena poner como ejemplos y ponerme manos a la obra. Con El Asco no sabía ni por dónde empezar, y me parece una cosa fantástica. Varias relecturas, una noche meditándolo de por medio, y al día siguiente pensar que todavía no sé qué he leído. Puro Grant Morrison.

Puede que esta no sea una introducción que invite mucho a ir corriendo a la librería y comprar una copia, pero nada más lejos de la realidad. Sí, El Asco es una obra difícil, que necesita cierto compromiso y esfuerzo para seguir el hilo conductor (en el caso de que seas capaz de encontrarlo). No está entre sus bondades darte toda la información de forma simple y directa, sino que es al final de sus 13 capítulos cuando el lector puede ir atando cabos y comprender, quizás, parte de lo que ha estado leyendo. Luego viene lo recomedable, volver a empezar de nuevo sabiendo ya qué se cuece, lo que supone una experiencia totalmente nueva (qué menos a la hora de comprar una cómic, ¿no?). Pero antes de seguir, vamos a contar qué se relata debajo detodo ese simbolismo, metaliteratura y viajes psicodélicos que nos ha preparado Morrison.

Tenemos a un señor muy rarito llamado Greg Feely, quien vive solo aunque con la compañía de sus amados vídeos porno y su gato Tony. Pero la verdad es que Greg Feely es Ned Slade, un integrante de una sociedad secreta conocida como La Mano que se ocupa de limpiar la suciedad y los esperpentos que surgen en el planeta y que las personas comunes no podrían soportar. Pero Slade (o Feely) no quiere volver a la tarea, quiere estar con su gato y no a la persecución de malvados actores porno, cambiaformas y microorganismos pensantes. Bueno, parece una trama medianamente asequible, pero no olvides ponerle encima mil obstáculos de por medio.

Ya la introducción de esta obra nos advierte que “se requiere que los pacientes que usen El Asco participen en la generación de contenido significativo “interpretando” el texto y las imágenes, que han sido cargadas deliberadamente con múltiples significados superpuestos”. Puede pasar por una broma, pero nada de eso. Lo más interesante de toda la lectura es que cada uno de nosotros puede sacar diferentes ideas y suposiciones de lo que ocurre. Es probable que, en un principio, de la sensación de que nos sobreviene una cantidad ingente de momentos surrealistas sin mayor propósito que el sorprender sin ningún fundamento, pero como decíamos, detrás de cada personaje o cosa que pulula por las páginas de El Asco (un chimpancé comunista, delfines con esvásticas, un camión de la basura con dientes…) hay un por qué.

Pero es un por qué difícil de desentrañar, porque todo se vuelve aún más extraño al estar ante este grupo de gente que habita el otro mundo que hay por debajo del nuestro y que es de lo más rocambolesca. Sus diálogos son para tomar nota, a veces difíciles de seguirles el ritmoporque ellos, o el autor, no tienen la necesidad de contextualizar lo que están hablando, ya nos enteraremos más adelante de qué iba el asunto (o no). Pero, como decía, detrás de las ganas de escandalizar, encontramos bastantes mensajes muy reconocibles contra la sociedad actual, y que se apuntala en tres principios: el sexo, la violencia y el poder, y es que en El Asco hay mucho sexo, mucha violencia y mucho poder.

Tampoco podemos dejar que se lleve todo el mérito Morrison, porque si no queremos entrar en profundidad y comernos la cabeza con lo que ha querido decir este o aquel, El Asco por sí solo es un espectáculo visual gracias a la increíble labor de Chris Weston, quien en cada página parece haber creado una especie de ‘¿Dónde está Wally?’ psicotrópico que a veces acompaña al guion de Morrison y otras no. Los detalles son cuanto menos asombrosos, y no tiene problemas en realizar una página a modo de novela negra y pasar a la siguiente con un estilo puramente pulp.

El Asco es una obra con la que no sabes qué te vas a encontrar cuando lo abres y sigues sin saberlo cuando lo cierras, pero nunca viene mal encontrarte de vez en cuando estas cosas en el panorama de los cómics, que sea un desafío para el lector. Tampoco es necesario que todo el mundo se acerque a él con una mirada crítica, ya que, si optas por leértelo como un pasatiempo, tampoco decepciona. Por mi parte, me alegro de tener ‘El Asco en mi estantería. Y antes de acabar, recordemos que se trata de un cómic publicado originalmente en 2002 (la siguiente creación puramente Morrison después de Los Invisibles) pero que ahora reedita ECC en una edición en tapa dura muy completa, incluyendo bocetos, el guion de un capítulo y algunas explicaciones muy necesarias de diversos aspectos que sustentan la trama. Su precio recomendado es de 32,50€.

Publicado originalmente en LCDE el 17 de enero de 2018.

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